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miércoles, 18 de abril de 2018

Un poema simbolista de Antonio Machado

Crece en la plaza en sombra
el musgo, y en la piedra vieja y santa
de la iglesia. En el atrio hay un mendigo...
Más vieja que la iglesia tiene el alma.
  Sube muy lento, en las mañanas frías,
por la marmórea grada,
hasta un rincón de piedra... Allí aparece
su mano seca entre la rota capa.
  Con las órbitas huecas de sus ojos
ha visto cómo pasan
las blancas sombras en los claros días,
las blancas sombras de las horas santas.
 
                                              Soledades, galerías y otros poemas (1907) 
 
 

Un poema simbolista de Juan Ramón Jiménez

Ríos de luna verde parecen los senderos,
y en su corriente vaga de pensamiento y pena,
me voy a un horizonte cuajado de luceros
en una barca de blancura de azucena....

Las orillas me envuelven en celestes olores,
hay visiones, sin nadie, de una eterna olvidanza,
entre la melodía del viento por las flores
me miran las estrellas, cargadas de esperanza....

Noche de lejanía... Y en las aguas perezco, 
sobre carnes de un alma vanamente florida...
...Cuando tornan las rosas sobre el mar, amanezco,
como un náufrago triste, arrojado a la vida... 

                                            La soledad sonora (1911)

martes, 21 de abril de 2015

Figuras retóricas de "Blasón", de Rubén Darío

El olímpico cisne de nieve
con el ágata rosa del pico
lustra el ala eucarística y breve
que abre al sol como un casto abanico.

De la forma de un brazo de lira
y del asa de un
ánfora griega
es su cándido cuello
, que inspira
como prora ideal que navega.

Es el cisne, de estirpe sagrada,
cuyo beso, por campos de seda,
ascendió hasta la cima rosada
de las dulces colinas de Leda.

Blanco rey de la fuente Castalia,
su victoria ilumina el Danubio;
Vinci fue su varón en Italia;
Lohengrín es su príncipe rubio.

Su blancura es hermana del lino,
del botón de los blancos rosales
y del albo toisón diamantino
de los tiernos corderos pascuales
.

Rimador de ideal florilegio,
es de armiño su lírico manto,
y es el mágico pájaro regio
que al morir rima el alma en un canto
.

Símil
Metáfora
Perífrasis
Enumeración
Hipérbaton
Aliteración

martes, 18 de noviembre de 2014

Rima IX de Gustavo Adolfo Bécquer

XI
—Yo soy ardiente, yo soy morena,
yo soy el símbolo de la pasión,
de ansia de goces mi alma está llena.
¿A mí me buscas?
                                        —No es a ti, no.

—Mi frente es pálida, mis trenzas de oro,
puedo brindarte dichas sin fin.
Yo de ternura guardo un tesoro.
¿A mí me llamas?
                                        —No, no es a ti.

—Yo soy un sueño, un imposible,
vano fantasma de niebla y luz.
Soy incorpórea, soy intangible,
no puedo amarte.
                                      —¡Oh ven, ven tú!
                          Gustavo Adolfo Bécquer

lunes, 12 de mayo de 2014

Jacobo Sureda: un vanguardista mallorquín

En este enlace podemos leer dos poemas del poeta ultraísta mallorquín Jacobo Sureda, que mantuvo una amistad con Borges durante su estancia en la isla.

Borges en su juventud

Jacobo Sureda

viernes, 9 de mayo de 2014

Comentario de "El poeta pide a su amor que le escriba", de Federico García Lorca (2)

En el primer cuarteto llama la atención el oxímoron “viva muerte” (contradicción entre el adjetivo y el sustantivo), extraído –como también el último terceto– del lenguaje de la poesía mística. Esta intensa contradicción revela la naturaleza conflictiva del amor (tópico también del Siglo de Oro), en donde placer y sufrimiento van a partes iguales. El v. 4 resulta también un tanto paradójico: “que si vivo sin mí quiero perderte”. ¿Se hace eco del “vivo sin vivir en mí” de Teresa de Jesús? Seguramente, abundando en los tópicos de la mística del s. XVI. La alienación del amor no correspondido es también un “vivir sin mí”, lo cual aboca al poeta a la soledad y a la “noche oscura” del final.

Otro elemento característico del poema son los versos bimembres, es decir, divididos en dos mitades:

Amor de mis entrañas, / viva muerte (v. 1)

El aire es inmortal, / la piedra inerte (v. 5)

ni conoce la sombra / ni la evita (v. 6)

Pero yo te sufrí,  / rasgué mis venas (v. 9)

Y la presencia de parejas de elementos contrapuestos (antítesis): tigre y paloma (v. 10), inocencia frente a ferocidad; mordiscos y azucenas (v. 11), pasión y pureza; llena, pues, palabras […] / o déjame vivir... (v. 12-13), amor frente a abandono; locura frente a serena noche (v. 12-13). Todo eso abunda en el sentido conflictivo, agónico, dualista de este poema. La realidad queda fracturada en elementos que no pueden conciliarse. Y el poeta sólo parece encontrar una salida en esa “serena noche / del alma para siempre oscura” de los místicos.

Dibujo de Federico García Lorca

Comentario de "Beato sillón", de Jorge Guillén


  • Métrica.- Se trata de una décima (diez versos octosílabos con rima consonante que sigue la disposición abbaaccddc).
    a = asa
    b = encia
    c = én
    d = alta
  • Tema.- Constatación de la perfección del mundo.
  • Comentario.- El poema empieza con un apóstrofe en el que, a la vez, concurren una exclamación y una personificación: “¡Beato sillón!” Se dirige a un objeto cotidiano, atribuyéndole una cualidad humana, la beatitud, es decir, la felicidad o, en un contexto cristiano, la bienaventuranza. Podemos pensar en un desplazamiento calificativo: el sillón es beato porque procura la beatitud al poeta que, sentándose en él, disfruta de momentos de placidez y serenidad. A pesar del apóstrofe inicial, el poema está escrito en 3ª persona (“corrobora su presencia”) y no en 2ª, como sería de esperar. Además, el poeta ni siquiera se halla ante su objeto poético, antes bien, disfruta adivinando su presencia desde otras habitaciones de la casa. La mera existencia del sillón ya le produce una sensación de bienestar:

                                                                   […] La casa
                                              corrobora su presencia
                                              con la vaga intermitencia
                                              de su invocación en masa
                                              a la memoria.

  • El poeta siente a la vez una interrelación y una profunda armonía entre el sillón y el resto de la casa. Esta armonía se concreta en la sensación de placidez, de ausencia de sobresaltos o de cualquier motivo de inquietud: “No pasa / nada.” El encabalgamiento, al cortar en dos una frase hecha ya muy lexicalizada, consigue cargarla de sentido nuevo. Por otra parte, ese no pasar nada nos sitúa en un instante inmóvil, en una sensación de plenitud y de eternidad. Los versos siguientes no hacen sino confirmar esta impresión: “El mundo está bien / hecho.” Por segunda vez, un encabalgamiento que corta un sintagma y hace que nos fijemos más en una frase hecha, en lo que quizá es el verso más conocido y citado de Guillén y donde con más claridad se revela el tema: la perfección del mundo. Entre ambos, otra característica del ámbito doméstico donde todo es conocido, usual, consabido: “Los ojos no ven, / saben.” Nada llama la atención, uno puede transitar por el hogar casi a ciegas. Hay una relación más táctil que visual con los objetos acostumbrados. Encontramos, pues, dos oraciones negativas (“No pasa / nada. Los ojos no ven, / saben.”) pero de sentido positivo: negar para afirmar más profundamente.
  • En los últimos versos, una alusión a S. Juan de la Cruz enfatiza el sentido de plenitud casi mística de esa experiencia de placidez. Escribe el poeta renacentista:

                                        y fui tan alto tan alto
                                       que le di a la caza alcance.

    Jorge Guillén, con la repetición del sintagma “de tan alta, / de tan alta” (reduplicación), alude a esos conocidos versos de del poeta de Fontiveros. El instante exalta la perfección del mundo, con una elevación que ya no admite altibajos:

                                   […] El instante lo exalta
                                   a marea, de tan alta,
                                   de tan alta, sin vaivén.

  • Es difícil dividir un poema a la vez tan breve y con tanta condensación expresiva; en todo caso, si tuviéramos que determinar su estructura, distinguiríamos:
    1. Versos 1-5.- El sillón inmerso en el ámbito de la casa y su interrelación; la memoria como actualización de su presencia.
    2. Versos 5-8.- Sensaciones asociadas a la presencia del sillón: placidez, bienestar doméstico, intemporalidad.
    3. Versos 8-10.- Profunda afirmación vital desde el bienestar que experimenta el poeta.

      Para ampliar el comentario ver aquí.



martes, 6 de mayo de 2014

Comentario de "El ciprés de Silos", de Gerardo Diego


Se trata de un soneto de estructura clásica (versos endecasílabos y rima consonante, según la siguiente disposición: ABBA ABBA CCD EDE; recordemos que la distribución de la rima en los tercetos es libre). La rima queda configurada del siguiente modo: A = eño, B = anza, C = irme, D = ales, E = ilos. El poeta ha optado por una rima difícil, que exige un notable virtuosismo formal.

El tema es religioso: el anhelo de elevación espiritual por parte del poema.

En la estructura pueden diferenciarse dos partes:

a) Versos 1-8 (cuartetos).- El poeta se centra en la contemplación del ciprés, que da lugar a una serie de metáforas: surtidor (1), lanza (2), chorro (3), mástil (5), flecha (6) y saeta (6). La mayoría de las imágenes (surtidor y chorro, flecha y saeta) enfatizan la idea del impulso ascendente, mientras que lanza y mástil se refieren simplemente a su forma y a su altura. Por otra parte, las personificaciones (acongojas, loco empeño) son congruentes con el tú, con el hecho de que el poeta se dirija al ciprés (apóstrofe) y le dedique el poema. Finalmente, se pondera su altura que “a las estrellas casi alcanza” (hipérbole).
Los versos 5-6 se caracterizan por el estilo nominal (ausencia de verbos) y por la concurrencia del paralelismo y la enumeración. El estilo nominal puede sugerir un momento de clímax emocional. Además son versos bimembres:

Mástil de soledad, / prodigio isleño,
flecha de fe, / saeta de esperanza.

El tú del ciprés, en los versos 7-8 se ve confrontado al fin con el yo del poeta: “mi alma sin dueño”. Frente al poder espiritual simbolizado por el ciprés, el poeta se presenta de un modo humilde. Su alma es “peregrina al azar”, sin rumbo fijo, sin una orientación vital, y “sin dueño”, alejada de Dios, sometida a su propio capricho. Puede evocar el principio de la Divina Comedia, donde el poeta también se presenta a sí mismo habiendo extraviado el camino. La confrontación del poeta con el ciprés, al que previamente ha alabado, marca la culminación de los cuartetos y da sentido a la enumeración de imágenes precedente.

b) Versos 9-14 (tercetos).- Por fin aparece la 1ª persona en dos formas verbales (vi, sentí); antes había aparecido en un adjetivo posesivo. El poeta ya habla de sí mismo y del efecto que ha producido en él la contemplación del ciprés:

qué ansiedades sentí de diluirme
y ascender como tú, vuelto cristales

Se trata de un ansia mística, de fusión, donde realmente el ciprés no es sino un símbolo de Dios. Diluirme y cristales recuperan las imágenes acuáticas de la 1ª estrofa (surtidor y chorro). El agua no tiene límites precisos y el poeta desea que su alma se licúe para así poder unirse con Dios. En cambio, las imágenes del 2º terceto son más ásperas y sombrías: negra torre, arduos filos, delirios verticales. La última de ellas nos remite al loco empeño del 1r cuarteto (personificación). Las metáforas de connotación negativa (negra torre, arduos filos) nos recuerdan las dificultades del proceso espiritual: las noches oscuras, el desánimo, las caídas... El ciprés, imagen de la perfección espiritual, es también una fortaleza a conquistar y que opondrá fuerte resistencia.
Sin embargo, el poema se cierra con un verso redondo a modo de síntesis: “mudo ciprés en el fervor de Silos”. Mudo por el silencio monástico y fervor por la elevación espiritual de los monjes. Se trata de una antítesis sólo aparente: ambos términos confluyen en la intensidad de la contemplación. También resulta gratificante que la última palabra del poema sea precisamente Silos, ya anunciada (como una especie de eco anticipado) por la rima consonante -ilos. 
 
Ciprés del monasterio de Sto. Domingo de Silos

miércoles, 30 de abril de 2014

Métrica y estructura de "El viaje definitivo" de Juan Ramón Jiménez

Métrica
Puede considerarse como un poema en verso libre, aunque predominan los denominados versos endecasilábicos (es decir, endecasílabos, heptasílabos y eneasílabos, a veces como primer hemistiquio de un verso más extenso).
Encontramos rima asonante en todos los versos en las vocales a-o (pá[ja]ros, cantando, árbol, blanco, etc.). No deja de ser curiosa esta combinación de versolibirismo y estructura monorrima.

Estructura
Es una estructura cerrada ya que algunos elementos de la enumeración de las estrofas primera y segunda (huerto, árbol, pozo, cielo y pájaros) reaparecen en la última. Además en el último verso hay un eco del primero. Está clara la intención de sugerir una estructura circular. Sugiere remotamente la famosa “estructura sonata” del clasicismo: exposición – desarrollo – reexposición. Juan Ramón imagina su pueblo, con unos elementos muy típicos, muy previsibles, después de su propia muerte. Parece como si la muerte limpiase la mirada del poeta: todo aparece luminoso, lleno de colorido y, a la vez, con una pena indefinible debida a su ausencia. La estructura enumerativa y la repetición tienen que ver con esta delectación en lo que un día va a perder. Su misma fugacidad le otorga una especie de valor añadido.

Figuras retóricas de "El viaje definitivo" de Juan Ramón Jiménez

…Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros → 11 (12-1)
cantando; 3 
y se quedará mi huerto, con su verde árbol, 14  
y con su pozo blanco. 7

Todas la tardes, el cielo será azul y plácido; 14 (15-1)
 

y tocarán, como esta tarde están tocando, 13
las campanas del campanario. 9

Se morirán aquellos que me amaron; 11
 

y el pueblo se hará nuevo cada año; 11  
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado.18 (7 + 11)
mi espíritu errará, nostálgico… 9 (10-1)
 


Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol → 15 (9 + 6)
verde, sin pozo blanco, 7sin cielo azul y plácido… 7 (8-1) 

Y se quedarán los pájaros cantando. 12

                                                      Poemas agrestes (1910-1911)

polisíndeton
epíteto
encabalgamiento →
enumeración
epanadiplosis
anáfora
paralelismo
aliteración
antítesis 
 

martes, 15 de abril de 2014

Juan Ramón Jiménez: "El poeta a caballo"

Picasso: "Arlequín a caballo"
EL POETA A CABALLO


¡Qué tranquilidad violeta,
por el sendero, a la tarde!
A caballo va el poeta...
¡Qué tranquilidad violeta!

La dulce brisa del río,
olorosa a junco y agua,
le refresca el señorío...
La brisa leve del río...

A caballo va el poeta...
 
¡Qué tranquilidad violeta!

Y el corazón se le pierde,
doliente y embalsamado,
en la madreselva verde...
 Y el corazón se le pierde...
 
A caballo va el poeta...
¡Qué tranquilidad violeta!

Se está la orilla dorando...
El último pensamiento
del sol la deja soñando...
Se está la orilla dorando...

¡Qué tranquilidad violeta,
por el sendero, a la tarde!
A caballo va el poeta...
¡Qué tranquilidad violeta!

                   Baladas de primavera (1910)



lunes, 14 de abril de 2014

"Retrato" de Antonio Machado: métrica y contenido

Mi_in/fan/cia/ son/ re/cuer/dos// de_un/ pa/tio/ de/ Se/vi/lla, 7 + 7 A
y_un/ huer/to/ cla/ro/ don/de// ma/du/ra_el/ li/mo/ne/ro; 7 + 7 B
mi/ ju/ven/tud,/ vein/te_a/ños// en/ tie/rras/ de/ Cas/ti/lla; 7 + 7 A
mi_his/to/ria_al/gu/nos/ ca/sos// que/ re/cor/dar/ no/ quie/ro. 7 + 7 B

Versos alejandrinos (arte mayor, formados por dos hemistiquios)
Rima consonante
Seventesio 

Contenido:
Infancia y juventud (1)
Amor (2)
Ideología, posición política (3)
Estética (4, 5, 6)
Religión (7)
Sumario de su vida (8)
Muerte (9)

sábado, 12 de abril de 2014

Un poema de R. M. Rilke

¡Dios mío! Tú el heredero has de ser.
Heredarás el verde
de los pasados jardines y el encalmado azul
de los cielos caídos.
El rocío de mil días,
y los muchos veranos de que nos hablan los soles,
y las puras primaveras con esplendores y quejas,
tal como cartas de una mujer joven.
Tú heredarás los otoños, que están en los recuerdos
de los poetas, guardados como vestidos suntuosos,
y todos los inviernos como países huérfanos,
acudirán a Ti.
Tú heredarás Venecia, como Kazán y Roma,
Florencia será tuya, la catedral de Pisa,
la Troitzka Lawra y aquel monasterio
que entre los jardines de Kiev
forma un laberinto
de corredores obscuros y secretos;
Moscú, de campanas hondas como recuerdos
toda la música será tuya: violines, trompetas, palabras,
toda canción de melodía profunda
brillará en Ti pura como una piedra preciosa.
Tan sólo para ti meditan los poetas
y salen a la caza de imágenes,
musicales y ricas,
y van madurando a través de figuras
y están toda la vida tan solos…
y los pintores sólo pintan
para eternizar lo que es perecedero,
para que vuelva a Ti inmortalizado,
cuanto creaste Tú perecedero:
tórnase todo incorruptible.
Mira, cual la mujer, ya desde largo tiempo
está en Madonna Lisa madura como el vino;
ninguna otra mujer debería existir,
pues una mujer nueva nada aportaría de nuevo.
Los escultores bien se parecen a Ti,
quieren Eternidad. Y dicen: ¡Oh tú, piedra,
vuélvete eterna! Que es como decir:
¡Piedra, hazte suya!
Y aun los amantes cosechan para Ti:
unos breves instantes son poetas,
en una boca inexpresiva saben imprimir
besando, una sonrisa, como si la tornasen más bella,
y traen su placer y el acostumbrado dolor,
que dejaron crecer en sus pechos.
Sufrimientos escóndense en sus risas,
anhelos que dormían y despiertan
para llorar sobre el pecho de otro.
Atesoran enigmas y  misterios para luego morir
sin comprender, tal como los animales mueren;
pero quizá tendrán nietos
en que madurará el verdor de sus vidas,
y llegará por éstos a Ti aquel amor,
que ellos gozaron ciegos y como si durmiesen.
Y así fluye hacia Ti la abundancia del mundo.
Y tal como las pilas más altas de las fuentes,
sin cesar vierten a las más profundas
las guedejas brillantes de sus sueltos cabellos;
así también se vierte la abundancia en tus valles,
cuando los pensamientos y los seres rebosan.
 
[Trad. Jaime Bofill y Fierro]
 
Encontrado en "Rayos y truenos", blog de Enrique García-Máiquez 
 

lunes, 7 de abril de 2014

Antonio Machado: "Retrato"

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierras de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.

Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido
-ya conocéis mi torpe aliño indumentario-,
más recibí la flecha que me asignó Cupido,
y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario.

Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.

Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética,
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.

Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.

¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
mi verso, como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.

Converso con el hombre que siempre va conmigo
-quien habla solo espera hablar a Dios un día-;
mi soliloquio es plática con ese buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.

Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.

Y cuando llegue el día del último vïaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.

martes, 1 de abril de 2014

Rubén Darío: "Valldemosa"

Vago con los corderos y con las cabras trepo
como un pastor por estos montes de Valldemosa,
y entre olivares pingües y entre pinos de Alepo
diviso el mar azul que el sol baña de rosa.

Y en tanto que el Mediterráneo me acaricia
con su aliento yodado y su salino aroma,
creo mirar surgir una barca fenicia,
una vela de Grecia, un trirreme de Roma.

Y me saca de mi éxtasis en la dulce mañana,
el oír que del campo cercano llegan unas
notas de evocadora melopea africana
que canta una payesa recogiendo aceitunas.

Pían los libres pájaros en los vecinos huertos;
se enredan las copiosas viñas a las higueras,
y muestra el sexual higo dos labios entreabiertos
junto al ámbar quemado de las uvas postreras.

Plinio llama Baleares funda bellicosas
a estas islas hermanas de las islas Pytiusas;
yo sé que coronadas de pámpanos y rosas
aquí un tiempo danzaron ante la mar las musas.

Y si a esta región dieron Catarina y Raimundo
paz que a Cristo pidieron Raimundo y Catarina,
aún se oye el eco de la flauta que dio al mundo
con la música pánica vitalidad divina.