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miércoles, 18 de abril de 2018

Un poema simbolista de Juan Ramón Jiménez

Ríos de luna verde parecen los senderos,
y en su corriente vaga de pensamiento y pena,
me voy a un horizonte cuajado de luceros
en una barca de blancura de azucena....

Las orillas me envuelven en celestes olores,
hay visiones, sin nadie, de una eterna olvidanza,
entre la melodía del viento por las flores
me miran las estrellas, cargadas de esperanza....

Noche de lejanía... Y en las aguas perezco, 
sobre carnes de un alma vanamente florida...
...Cuando tornan las rosas sobre el mar, amanezco,
como un náufrago triste, arrojado a la vida... 

                                            La soledad sonora (1911)

miércoles, 30 de abril de 2014

Métrica y estructura de "El viaje definitivo" de Juan Ramón Jiménez

Métrica
Puede considerarse como un poema en verso libre, aunque predominan los denominados versos endecasilábicos (es decir, endecasílabos, heptasílabos y eneasílabos, a veces como primer hemistiquio de un verso más extenso).
Encontramos rima asonante en todos los versos en las vocales a-o (pá[ja]ros, cantando, árbol, blanco, etc.). No deja de ser curiosa esta combinación de versolibirismo y estructura monorrima.

Estructura
Es una estructura cerrada ya que algunos elementos de la enumeración de las estrofas primera y segunda (huerto, árbol, pozo, cielo y pájaros) reaparecen en la última. Además en el último verso hay un eco del primero. Está clara la intención de sugerir una estructura circular. Sugiere remotamente la famosa “estructura sonata” del clasicismo: exposición – desarrollo – reexposición. Juan Ramón imagina su pueblo, con unos elementos muy típicos, muy previsibles, después de su propia muerte. Parece como si la muerte limpiase la mirada del poeta: todo aparece luminoso, lleno de colorido y, a la vez, con una pena indefinible debida a su ausencia. La estructura enumerativa y la repetición tienen que ver con esta delectación en lo que un día va a perder. Su misma fugacidad le otorga una especie de valor añadido.

Figuras retóricas de "El viaje definitivo" de Juan Ramón Jiménez

…Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros → 11 (12-1)
cantando; 3 
y se quedará mi huerto, con su verde árbol, 14  
y con su pozo blanco. 7

Todas la tardes, el cielo será azul y plácido; 14 (15-1)
 

y tocarán, como esta tarde están tocando, 13
las campanas del campanario. 9

Se morirán aquellos que me amaron; 11
 

y el pueblo se hará nuevo cada año; 11  
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado.18 (7 + 11)
mi espíritu errará, nostálgico… 9 (10-1)
 


Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol → 15 (9 + 6)
verde, sin pozo blanco, 7sin cielo azul y plácido… 7 (8-1) 

Y se quedarán los pájaros cantando. 12

                                                      Poemas agrestes (1910-1911)

polisíndeton
epíteto
encabalgamiento →
enumeración
epanadiplosis
anáfora
paralelismo
aliteración
antítesis 
 

martes, 15 de abril de 2014

Juan Ramón Jiménez: "El poeta a caballo"

Picasso: "Arlequín a caballo"
EL POETA A CABALLO


¡Qué tranquilidad violeta,
por el sendero, a la tarde!
A caballo va el poeta...
¡Qué tranquilidad violeta!

La dulce brisa del río,
olorosa a junco y agua,
le refresca el señorío...
La brisa leve del río...

A caballo va el poeta...
 
¡Qué tranquilidad violeta!

Y el corazón se le pierde,
doliente y embalsamado,
en la madreselva verde...
 Y el corazón se le pierde...
 
A caballo va el poeta...
¡Qué tranquilidad violeta!

Se está la orilla dorando...
El último pensamiento
del sol la deja soñando...
Se está la orilla dorando...

¡Qué tranquilidad violeta,
por el sendero, a la tarde!
A caballo va el poeta...
¡Qué tranquilidad violeta!

                   Baladas de primavera (1910)



jueves, 20 de marzo de 2014

Cuadro sinóptico sobre la poesía de Juan Ramón Jiménez


1ª etapa (1898-1915):
búsqueda de la belleza
2ª etapa (1916-1936):
búsqueda del conocimiento
3ª etapa (1937-1958):
búsqueda de la eternidad
Intenta captar la belleza a través de las cualidades sensibles de los objetos, pero se da cuenta de que la belleza exterior no es permanente.


Símbolo: la rosa




La soledad sonora
Busca la esencia de las cosas, su belleza interior y el bien que contienen, por medio de la inteligencia.



Símbolo: el mar




Diario de un poeta recién casado
Para superar la soledad y alcanzar la ansiada eternidad, se funde gozosamente con el Todo.








Dios deseado y deseante
Estilo modernista: adjetivación, metáforas, léxico colorista, cuidada elaboración métrica... Superación del Modernismo: se eliminan los adornos literarios, se adopta el verso libre; poemas breves; poesía pura, desnuda de artificios

miércoles, 9 de mayo de 2012

Juan Ramón Jiménez: obra poética


La etapa sensitiva (1898–1915)

Esta etapa se subdivide a su vez en dos sub-etapas: la primera abarca hasta 1908; la segunda, hasta 1916.
a) La primera está marcada por la influencia de Bécquer, el Simbolismo y un Modernismo de formas tenues, rima asonante, verso de arte menor y música íntima. En ella predominan las descripciones del paisaje como reflejo del alma del poeta. Predominan los sentimientos vagos, la melancolía, la música y el color desvaído, los recuerdos y ensueños amorosos. Pertenecen a esta etapa Rimas (1902), Arias tristes (1903), Jardines lejanos (1904) y Elegías (1907).

b) La segunda época se vierte en la forma del arte mayor (endecasílabos y alejandrinos), la rima consonante, el estrofismo clásico (sonetos, serventesios); denota una mayor impronta del simbolismo francés (Baudelaire, Verlaine) y del decadentismo anglo-francés (Walter Pater). El poeta logra perfectas cumbres parnasianas, especialmente en los sonetos. Pertenecen a esta sub-etapa La Soledad Sonora (1911), Pastorales (1911), Laberinto (1913), Platero y yo (elegía andaluza) (1914) y Estío (1916). Hacia el final de esta etapa el poeta empieza a sentir el hastío de los ropajes sensoriales del Modernismo y preocupaciones relacionadas con el tiempo y la posesión de una belleza eterna.

La etapa intelectual (1916-1936)

Su primer viaje a América y el contacto con la poesía en inglés (Yeats, Blake, Emily Dickinson, Shelley...) marca profundamente esta segunda etapa (1916–1936), bautizada por él mismo como “Época intelectual” y que le vincula a la corriente literaria del Novecentismo. Se produce un hecho fundamental: el descubrimiento del mar como motivo trascendente. El mar simboliza la vida, la soledad, el gozo, el eterno tiempo presente. Se inicia asimismo una evolución espiritual que lo lleva a buscar la trascendencia.
En su deseo de salvarse ante la muerte, se esfuerza por alcanzar la eternidad, y eso sólo puede conseguirlo a través de la belleza y la depuración poética. Suprime, pues, toda la musicalidad, los argumentos poéticos, la aparatosidad externa y ornamental anterior para adentrarse en lo profundo, en lo bello, en lo puro, en lo esencial.
De esta época destacan Diario de un poeta recién casado (1916), Eternidades (1918), Piedra y cielo (1919), Poesía (1917–23) y Belleza (1917–23). La Estación total (1923–36) recoge los últimos poemas escritos en España. El 22 de agosto de 1936, Juan Ramón marcha al exilio.

La etapa suficiente o verdadera (1937–1958)

Pertenece a la etapa suficiente o verdadera todo lo escrito durante su exilio americano. Juan Ramón continúa replegado en sí mismo en busca de la belleza y la perfección, aunque no tanto como para no preparar un amplio libro en favor de la República española, Guerra en España, que nunca pudo ver publicado. Su ansia por la trascendencia lo lleva a una cierta mística y a identificarse con Dios y la belleza. Tras un período de relativo silencio, publica Animal de fondo (1949), Tercera antolojía poética (1957), En el otro costado (1936–42) y Dios deseado y deseante (1948–49).
En Animal de fondo, el poeta busca a Dios «sin descanso ni tedio». Pero ese dios no es una divinidad externa al poeta, sino que se halla en él y en su obra. Ese dios al que se refiere es causa y fin de la belleza. Dios deseado y deseante (1948–49) supone la culminación de Animal de fondo. El poeta llega incluso a identificarse con ese dios que tanto ha buscado. Un dios que existe dentro y fuera de él.

Juan Ramón Jiménez: biografía


Juan Ramón Jiménez nació el 23 de diciembre de 1881 en Moguer. Su padres se dedicaban con éxito al comercio de vinos. Se trasladó a Sevilla, en 1896, para ser pintor, creyendo que ésa era su vocación. Allí frecuentaba la biblioteca del Ateneo sevillano. Escribió sus primeros trabajos en prosa y verso. Empezó a colaborar en periódicos y revistas de Sevilla y Huelva.
Comenzó la carrera de Derecho en la Universidad de Sevilla, aunque la abandonó en 1899.
En 1900 se trasladó a Madrid y publicó sus dos primeros libros de textos, Ninfeas y Almas de violeta. La muerte de su padre en este mismo año y la ruina familiar le causaron una honda preocupación y en 1901 fue ingresado con depresión en un sanatorio en Burdeos. En 1902 publicó Arias tristes e intervino en la fundación de la revista literaria Helios.
En 1905 regresó a su pueblo natal, por la muerte de su padre y los problemas económicos por los que atravesaba su familia. Este periodo coincide con la etapa de mayor producción literaria, entre los que figuran: Elejías, La soledad sonora y Poemas májicos y dolientes, todos escritos durante su estancia en la casa.
Seis años más tarde se trasladó a Madrid, donde conoció a Zenobia Camprubí Aymar en 1913, de quien se enamoró profundamente. Hizo varios viajes a Francia y luego a Estados Unidos, donde en 1916 se casó con Zenobia. Este hecho y el redescubrimiento del mar será decisivo en su obra, escribiendo Diario de un poeta recién casado. Esta obra marca la frontera entre su etapa sensitiva y la intelectual. Desde este momento crea una poesía pura con una lírica muy intelectual. En 1918 encabezó movimientos de renovación poética, logrando una gran influencia en la Generación del 27. A partir de 1931, la esposa del poeta sufrirá los primeros síntomas de un cáncer que acabaría con su vida.
En 1936 se vio obligado a abandonar España al estallar la Guerra Civil Española, trasladándose a Washington. Este momento marca en su obra, el paso de la etapa intelectual a la etapa suficiente o verdadera. En 1946 el poeta permaneció hospitalizado ocho meses a causa de otra crisis depresiva. En 1950 se volvió a trasladar a Puerto Rico, dando clases en la Universidad de Puerto Rico.
En 1956 la Academia Sueca le otorgó el Premio Nobel de Literatura en Puerto Rico, donde vivió gran parte de su vida en el exilio y donde trabajó como profesor en la Universidad. Tres días después, murió su esposa en San Juan. Él jamás se recuperaría de esta pérdida. Juan Ramón Jiménez falleció dos años más tarde, en la misma clínica en la que había fallecido su esposa. Sus restos fueron trasladados a España.