miércoles, 18 de abril de 2018

Un poema simbolista de Juan Ramón Jiménez

Ríos de luna verde parecen los senderos,
y en su corriente vaga de pensamiento y pena,
me voy a un horizonte cuajado de luceros
en una barca de blancura de azucena....

Las orillas me envuelven en celestes olores,
hay visiones, sin nadie, de una eterna olvidanza,
entre la melodía del viento por las flores
me miran las estrellas, cargadas de esperanza....

Noche de lejanía... Y en las aguas perezco, 
sobre carnes de un alma vanamente florida...
...Cuando tornan las rosas sobre el mar, amanezco,
como un náufrago triste, arrojado a la vida... 

                                            La soledad sonora (1911)

miércoles, 11 de abril de 2018

Claribel Alegría - mural

Título para presidir el panel, grandes caracteres

Fotografías de:
  • Claribel Alegría, en distintos momentos de su vida
  • Portadas de algunos de sus libros
  • Juan Ramón Jiménez, en la etapa en que conoció a Claribel
  • Robert Graves, en la etapa en que conoció a Claribel
  • Darwin J. Flakow
  • Considerar, a partir de los datos biográficos, si hace falta alguna otra fotografía (tal vez, José Vasconcelos, que editó su primer libro; los poetas pertenecientes a la “generación comprometida”...).
Poemas de Claribel Alegría y alguna de sus traducciones de Robert Graves

Textos o fotografías relacionadas con la estancia de Claribel en Deià

Síntesis biográfica (la de Wikipedia está bastante resumida)

Lista de obras de Claribel, especificando si son poemas o ensayos

Pies de foto explicativos

Algún texto autobiográfico de Claribel


Crear un espacio en la nube al que podamos acceder y subir el material que va a ser fotocopiado

martes, 16 de enero de 2018

Primer encuentro de Juanito Santa Cruz con Fortunata

    Al pasar junto a la puerta de una de las habitaciones del entresuelo, Juanito la vio abierta y, lo que es natural, miró hacia dentro, pues todos los accidentes de aquel recinto despertaban en sumo grado su curiosidad. Pensó no ver nada y vio algo que de pronto le impresionó, una mujer bonita, joven, alta… Parecía estar en acecho, movida de una curiosidad semejante a la de Santa Cruz, deseando saber quién demonios subía a tales horas por aquella endiablada escalera. La moza tenía pañuelo azul claro por la cabeza y un mantón sobre los hombros, y en el momento de ver al Delfín1, se infló con él, quiero decir, que hizo ese característico arqueo de brazos y alzamiento de hombros con que las madrileñas del pueblo se agasajan dentro del mantón, movimiento que les da cierta semejanza con una gallina que esponja su plumaje y se ahueca para volver luego a su volumen natural.
     Juanito no pecaba de corto, y al ver a la chica y observar lo linda que era y lo bien calzada que estaba, diéronle ganas de tomarse confianzas con ella.
–¿Vive aquí –le preguntó– el señor de Estupiñá?
–¿Don Plácido?… en lo más último de arriba –contestó la joven, dando algunos pasos hacia fuera.
Y Juanito pensó: «Tú sales para que te vea el pie. Buena bota»… Pensando esto, advirtió que la muchacha sacaba del mantón una mano con mitón (2) encarnado y que se la llevaba a la boca. La confianza se desbordaba del pecho del joven Santa Cruz, y no pudo menos de decir:
–¿Qué come usted, criatura?
–¿No lo ve usted? –replicó mostrándoselo–. Un huevo.
–¡Un huevo crudo!
Con mucho donaire, la muchacha se llevó a la boca por segunda vez el huevo roto y se atizó otro sorbo.
–No sé cómo puede usted comer esas babas crudas –dijo Santa Cruz, no hallando mejor modo de trabar conversación.
–Mejor que guisadas. ¿Quiere usted? –replicó ella ofreciendo al Delfín lo que en el cascarón quedaba.
Por entre los dedos de la chica se escurrían aquellas babas gelatinosas y transparentes. Tuvo tentaciones Juanito de aceptar la oferta; pero no: le repugnaban los huevos crudos.
–No, gracias.
Ella entonces se lo acabó de sorber, y arrojó el cascarón, que fue a estrellarse contra la pared del tramo inferior. Estaba limpiándose los dedos con el pañuelo, y Juanito discurriendo por dónde pegaría la hebra, cuando sonó abajo una voz terrible que dijo:
–¡Fortunaaá!
Entonces la chica se inclinó en el pasamanos y soltó un yia voy con chillido tan penetrante que Juanito creyó se le desgarraba el tímpano. El yia principalmente sonó como la vibración agudísima de una hoja de acero al deslizarse sobre otra. Y al soltar aquel sonido, digno canto de tal ave, la moza se arrojó con tanta presteza por las escaleras abajo, que parecía rodar por ellas.


1 Delfín: primogénito del rey de Francia; Galdós se refiere así al heredero de los Santa Cruz.
2 mitón: guante de punto que deja los dedos al descubierto.


lunes, 25 de septiembre de 2017

Análisis del texto de Ortega y Gasset

El texto de Ortega y Gasset pertenece al nivel culto. He aquí algunos de los rasgos que lo justifican:

  • Léxico: vicisitudes, se reconcentra, hercúlea, rauda, vertiginosa, suculenta, foronómica...
  • Abundante adjetivación (epítetos): instante solemne, pueblo ejemplar, blanco papel, hercúlea sinfonía, rauda procesión, fila multicolor, dramática película, pluma suculenta...
  • Sustantivos abstractos: relación, vicisitudes, hechos, existencia, Imperio, intuiciones, pensamiento, historia, nación, sistema, incorporación, valor, física, realidad, ecuaciones, naturaleza, fenómeno, expresión, fórmula...
  • Metáforas:
      • el compás inicial de su hercúlea sinfonía
      • en rauda procesión,
      • la dramática película
      • tesoro de intuiciones 
         
    • Símil: Como en la agonía suele la vida entera del moribundo desfilar ante su conciencia.
    • Subordinación:
      • Mommsen, que había vivido mejor que ningún romano la existencia del Imperio latino, ve una vez más desarrollarse vertiginosa la dramática película.
      • Calor, luz, resistencia, cuanto en la naturaleza no parece ser movimiento, lo es en realidad.

    martes, 19 de septiembre de 2017

    Texto de José Ortega y Gasset

    Pues bien: hay un instante solemne en que Mommsen va a comenzar la relación de las vicisitudes de este pueblo ejemplar. La pluma en el aire, frente al blanco papel. Mommsen se reconcentra para elegir la primera frase, el compás inicial de su hercúlea sinfonía. En rauda procesión transcurre ante su mente la fila multicolor de los hechos romanos. Como en la agonía suele la vida entera del moribundo desfilar ante su conciencia. Mommsen, que había vivido mejor que ningún romano la existencia del Imperio latino, ve una vez más desarrollarse vertiginosa la dramática película. Todo aquel tesoro de intuiciones da el precipitado de un pensamiento sintético. La pluma suculenta desciende sobre el papel y escribe estas palabras: “La historia de toda nación, y sobre todo de la nación latina, es un vasto sistema de incorporación”.

    Esta frase expresa un principio del mismo valor para la historia que en la física tiene este otro: la realidad física consiste últimamente en ecuaciones de movimientos. Calor, luz, resistencia, cuanto en la naturaleza no parece ser movimiento, lo es en realidad. Hemos entendido o explicado un fenómeno cuando hemos descubierto su expresión foronómica, su fórmula de movimiento.


    José Ortega y Gasset: La España invertebrada