Para ampliar y hacer ejercicios:
http://tranquilacion.wordpress.com/2012/06/16/usos-del-se-y-ejercicios/
http://lclcarmen1bac.wordpress.com/2012/05/21/ejercicios-de-valores-de-se/
miércoles, 22 de mayo de 2013
Enlaces para los usos del pronombre 'se'
miércoles, 27 de febrero de 2013
Textos para el dictado (2)
Cervantes tiene la obsesión del teatro: combate el teatro que gusta en
su tiempo. ¿Y qué condiciones pone Cervantes a las obras para que sean
buenas? Que sean «artificiosas y bien ordenadas». ¿Cómo haremos para que
una obra tenga estas condiciones? ¿Y qué significan, en fin de cuentas,
estas condiciones? El cargo grave que Cervantes hace al teatro de su
tiempo puede resumirse en estas palabras: dilatación de tiempo,
dilatación de espacio. Ejemplos extremos de estas dilataciones: en
cuanto al tiempo, un personaje es niño en el primer acto y anciano en el
tercero. En cuanto al espacio, un personaje lo vemos en el primer acto
en Europa y en el tercero en Asia o en América. Los escrúpulos de
Cervantes no son hoy válidos; hoy distinguimos el tiempo astronómico del
psicológico. En el teatro rige el tiempo psicológico, Y sabemos,
además, que el espacio es el que produce el tiempo. Veinte años de
tiempo astronómico pueden ser en el teatro diez, quince o veinte
minutos. El teatro es la gran creación española; hemos tenido en Europa,
en el siglo XVI, un gran dominio; se ha perdido ese dominio;
sustituimos, en el siglo XVII, a ese dominio territorial otro dominio
del espíritu. ¿Hemos ganado o hemos perdido? Sólo dos o tres teatros
universales existen en Europa: uno de ellos, acaso el más espléndido, es
el nuestro. Crean los dramaturgos una realidad nueva; crea Cervantes,
concorde con los dramaturgos, otra realidad. Aparte, esquivo, Góngora
crea también una realidad inaprensible; un paso más en esa tenue
realidad, y entramos en el idealismo absoluto; en el idealismo
berkeleyano; el hechizo de Góngora es tanto metafísico como estético.
Azorín
Azorín
Textos para preparar el dictado (1)
¿Cuál de todas las mujeres quijotescas preferiremos? Si las examinamos
con atención, veremos que hay en todas, o casi todas, un rasgo común: la
curiosidad. Se puede ser curiosa y ser malévola. En estas mujeres la
curiosidad se ejercita sin perversión, ¿Qué perversión puede haber en
Leandra, la hermosa, la joven, a quien Cervantes no se cansa de llamar
hermosa? ¿Y cuál perversión, podrá ser la de esta muchachita de buena
familia, que en la ínsula Barataria se sale de su casa, durante la
noche, con disfraz varonil, para «ver lo que pasa», es decir, para ver
lo que nunca ha visto? A la curiosidad podemos añadir otro rasgo
esencial, rasgo que los domina a todos: todas estas mujeres siguen su
instinto; todas son, diríamos, mujeres que se entregan a la Naturaleza,
¿Cómo no ha de entregarse Claudia Jerónima, tan impulsiva, con impulso
que la lleva a cometer un crimen? Si todas estas mujeres naturales,
instintivas y curiosas hubieran respirado la atmósfera del
enciclopedismo, en el siglo XVIII, y la atmósfera del positivismo, el
positivismo de Comte y Spencer, en el siglo XIX, podríamos llamarlas
cerebrales, con las ventajas y los inconvenientes que esa cualidad
lleva aparejadas. Pero existe en el Quijote una mujer que nos
demuestra, con plenitud, la condición especial de las mujeres
cervantinas: condición que las eleva por encima de las demás mujeres.
Marcela es todo un símbolo; siendo humana, real, diríase que reviste
caracteres, simbólicos. Nadie concreta mejor que Marcela el ansia de
Naturaleza y de libertad. Ha huido de la ciudad y vaga por montes y
selvas; esquiva la multitud de amantes que la requieren. En una frase
resume Marcela su psicología, su complexión mental: «Yo nací libre, y para poder vivir libre, escogí la soledad de los campos».
Azorín
Azorín
jueves, 29 de noviembre de 2012
Algunos autores para la prueba de expresión oral
Sugerencia de autores (algunos de ellos extraídos de la antología De todo corazón. 111 poemas de amor.- Selección de José Mª Plaza; ed. SM; Madrid, 2005):
Manuel Acuña (México, 1849-1873)
Manuel Amor Meilán
Gustavo Adolfo Bécquer
Juan Borrero (Cuba, 1877-1896)
Dolores Cabrera y Heredia
Ramón de Campoamor
Cecilia Camps
Julián del Casal (Cuba, 1863-1893)
Rosalía de Castro
César Conto (Colombia, 1836-1892)
Carolina Coronado
Augusto Ferrán
Gertrudis Gómez de Avellaneda
Juan Clemente Zenea (Cuba, 1832-1871)
José Zorrilla
Manuel Acuña (México, 1849-1873)
Manuel Amor Meilán
Gustavo Adolfo Bécquer
Juan Borrero (Cuba, 1877-1896)
Dolores Cabrera y Heredia
Ramón de Campoamor
Cecilia Camps
Julián del Casal (Cuba, 1863-1893)
Rosalía de Castro
César Conto (Colombia, 1836-1892)
Carolina Coronado
Augusto Ferrán
Gertrudis Gómez de Avellaneda
Juan Clemente Zenea (Cuba, 1832-1871)
José Zorrilla
miércoles, 21 de noviembre de 2012
Textos para el dictado del 1r trimestre
Uso de g/j
Kemal se estiró sobre su
jergón de paja rumiando una jerigonza de palabras ininteligibles
producto aún del sueño. Ingenuamente pensó que se hallaba en su
casa del barrio egipcio, con su balconcito de geranios injertados, su
jilguero en la jaula de cobre, su café generoso y sus berenjenas.
Pronto entendió su error. Estaba en la cárcel. Según el gerente,
por infringir la ley, por apropiarse de lo ajeno. Se irguió como
pudo hasta el rincón para beber de la jícara, pero esa sopa de agua
sucia y moho le produjo arcadas. Un ejército de arañas tejía los
jirones de sus telas por los rincones. Afligido, bajó la cabeza y
empezó a gemir bajito. Sus
jipidos llegaron a la
celda vecina, gemela a la suya, donde un gigante gitano apoyaba la
giba en los barrotes y se carcajeaba, ajeno a su pesar...
Uso de b/v
No eran todavía las nueve
de la noche y ya la glorieta que albergaba la verbena hervía de
bullicio. Como un avispero estridente, las risas vibraban en el aire
caliente del verano, más valientes a medida que sobre la luz
vespertina avanzaba la noche con su perfume de fruta y hierba segada.
En el vértice sur de la plaza, altiva y vigilante, escupiendo
desprecio por su víbora boca a los que se atrevían a citarla, Inés,
la bella Inés, esperaba a su hombre. Evitaba, por dignidad,
movimientos de cuello a Este ni Oeste, pero el fuego de sus ojos y la
lividez del rostro mostraban obvia su ira.
Por fin, un bramar de
pistones, válvulas y gasolina dio paso al polvo agresivo de un
gigante a lomos de una Harley que invadió la pista entre la ovación
de unos y las maldiciones de otros. Bien, ahí estaba. Una oleada de
violenta envidia invadió el recinto, pendiente ahora de ambos
jóvenes que se medían con la mirada.
martes, 30 de octubre de 2012
Análisis morfológico
Ejercicio 23, pág. 162.-
barb-: lexema
-illa: morfema derivativo, sufijo
am-: lexema
-abais: morfema flexivo, desinencias verbales
hij-: lexema
-uel-: morfema derivativo, sufijo
-os: morfemas flexivos de género y número
espectáculo: lexema
trig-: lexema
-al: morfema derivativo, sufijo
en-: morfema derivativo, prefijo
-viud-: lexema
-aste: morfema flexivo, desinencias verbales
a-: morfema derivativo, prefijo
-fil-: lexema
-ador: morfema derivativo, sufijo
a-: morfema derivativo, prefijo
-torment-: lexema
-ad-: morfema derivativo, sufijo
-os: morfemas flexivos de género y número
util-: lexema
-iz-: morfema derivativo, sufijo
-ar: morfema flexivo, desinencias verbales
extra-: morfema derivativo, prefijo
-parlament-: lexema
-ari-: morfema derivativo, sufijo
-a: morfema flexivo de género
anti-: morfema derivativo, prefijo
-cleric-: lexema
-al: morfema derivativo, sufijo
a-: morfema derivativo, prefijo
-lun-: lexema
-iz-: morfema derivativo, sufijo
-ar: morfema flexivo, desinencias verbales
Suscribirse a:
Entradas (Atom)