Vulgarismos
léxicos: chaval, bronca, capullo, viejo, pelas, tragarse las
palabras.
Vulgarismos
morfosintácticos:
Repetición
abusiva del verbo tener (“tenía pelas”, “tiene una
bronca”, “un árbol que tenía”, “tenía razón”, “tuvo
amantes”, “tuvo que tragarse”).
Uso
de latiguillos (“¿no?”, “o sea”, “pues bien”,
repetición de la conjunción y).
Uso
arbitrario de los tiempos verbales alternando el pasado y el
presente (“le dice”).
Frases
hechas (“ni punto de comparación”).
Sintaxis
muy simple: oraciones breves sin apenas subordinación (sólo
subordinadas adjetivas). Domina la coordinación (con nexos como y,
pero, o sea...) y la yuxtaposición (“Se construyó una casa,
iba de árbol en árbol”).